Solo era un sueño – Spanda, Yoga & Focusing Bilbao.

“ Solo era un sueño…”

Maestra: “¿Cómo lo llevas…?”

Discípula: “No acabo de controlar mi tono de voz…al final, por ´h´ o por ´b´, termino por ofender a quien más quiero. Parece que no consigo alcanzar un punto de vista más equilibrado…”

Maestra: “Tal vez no se trate de cambiar tu punto de vista sino de ajustar tu ´punto de oído´. El problema no suele estar en cómo miramos sino en el modo en qué escuchamos…”

Discípula: “Pero en mi caso se trata más de cómo decir las cosas…”

Maestra: “Sí, de cuando las palabras son intachables y el tono lo estropea todo…”

Discípula: “Sí… ¿Cómo funciona eso?”

Maestra: “En la parte trasera de algunos tonos las huellas de las memorias no acabadas, como rescoldos de viejas hogueras, se reavivan intentando desesperadamente ser finalizadas…

Siempre se trata de algo no resulto, no acabado, o aún por cerrar…Loa ciclos de la vida han de ser concluidos; de lo contrario la inexorable ley del eterno retorno los trae de vuelta y lo hace en diversas y creativas formas como, un acontecimiento, alguna coincidencia o un inoportuno tono que irrita el oído y la sensibilidad…”

Discípula: “Sí… Creo que lo he intentado todo, no sé qué más puedo hacer…”

Maestra: “Tal vez haya otro camino… Se trata de algo que sucede cada noche…Me refiero a cómo los sueños crean historias en las que lo no resuelto buscan su oportunidad de acabar de ser vivido.”

Discípula: “¿Quieres decir que los sueños ayudan solucionar los problemas?”

Maestra: “Sí, en los sueños la solución está casi siempre al despertar…”

Discípula: “¿Al despertar?

Maestra: “Efectivamente, te contaré cómo me sucedió a mí… En aquella época mi maestro me estaba enseñando Nidra Yoga. Lo practicaba justo antes de dormir.

A los pocos días algo cambió ya que empecé a deslizarme en sueños cada vez más lúcidos… Al ponerme a soñar era como nacer en otra realidad, como empezar una nueva vida. Al principio era consciente de estar soñando, pero al poco rato todo aquello se tornaba más y más real. Mientras que su supuesta vida ´real´ se iba tomando más y más tintes de ´ensoñación´…

Hasta que, llegado un momento, aquella vida onírica era ya, en la práctica, mi ´realidad´…”

Para ese momento el discípulo ya estaba profundamente dormido…Entonces el Maestro de acercó y le susurró al oído: “Sólo estás soñando que estas causando mucho dolor a tus seres queridos por el tono con el que les dices las cosas…Se trata tan solo de un mal sueño… ¡Despierta ahora!”

El discípulo abrió los ojos, bostezó y dijo: “Es increíble cómo son los sueños, he soñado que tenía un problemón porque mi tono de voz era tan horrible que espantaba a todos. Parecía tan real…Menos mal que era un sueño… ¡Que alivio!

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